Modernidad rustica

al filo del cañón


Esta casa moderna, de líneas rectas, se mimetiza con el ambiente natural, haciendo uso de materiales rústicos, amplios ventanales y aprovechando al máximo las bondades de su ubicación: al filo del cañón, la vista es impactante.

Modernidad rustica
En medio de generosas jardineras, se alza una casa de aire contemporáneo que impacta por la elegancia de la madera y el ladrillo, que resaltan aún más con el cielo azul y el sol de Puembo como marco. 

La fachada denota un aire íntimo con ventanales y una puerta de entrada de tamaños discretos. Pero al bordearla, uno queda impactado con el factor sorpresa: una cara trasera de amplios ventanales o más bien dicho paredes enteras de vidrio, que juegan con contadas franjas de hormigón; marcos, volados y jardineras del elemento que agrega romanticismo al ambiente, la madera.

El concepto resulta aún más fascinante cuando al mirar al horizonte uno se encuentra con el vacío infinito del cañón del Chiche, que dibuja el perfil montañoso del Valle de Cumbayá y de Quito. Entonces, la transparencia resulta vital como una invitación directa para que el interior se funda con el magnífico exterior.

La casa, una inspiración de la dueña y arquitecta María José Coo, de constructora Prinansa, en colaboración con Roberto Pareja, se convierte en un exclusivo mirador que potencia al máximo la estética de cada una de sus áreas. Todas tienen su razón de ser en el vértigo natural, casi mágico, que rodea a la estructura.    
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Un soberbio diseño interior
Uno se imagina sentado en el sillón gris en L para ocho personas de la sala de estar, contemplando la obra de arte natural que se avizora por el ventanal de piso techo de siete metros. Un cielo azul infinito perfilando el verdor del Valle.

Aquí, en el corazón familiar de la casa, el techo es casi una triple altura que permitió jugar con el diseño de la pared principal, armando una composición de fotos en blanco y negro, especialmente de animales y construcciones icónicas en el mundo, que contrastan con una alfombra de mosaico en tonos rojos y un extenso techo negro.
Adentro, se usaron muchos materiales rústicos: nuevamente la madera y el ladrillo y algunos pisos de cemento. María José se declara una amante de los materiales naturales y es evidente. En la decoración se han incorporado elementos exquisitos como la madera de teka para el piso. La mesa de centro de la sala principal se hizo con un tronco de un árbol caído encontrado en una hacienda. Después de ser limpiado, lijado y tratado se cubrió con un grueso vidrio biselado, que le dio una sobriedad única.

En el baño social, el lavamanos es una pieza de piedra tallada a mano sobre el mesón de madera. Un toque que profundiza la elegancia.

La elección de las lámparas tampoco es coincidencia. El área de ladrillo de siete metros de alto fue pensado para crear una composición estética junto a las famosas Copper Shade del diseñador Británico Tom Dixon. 

La sala y el comedor principal, de transparencia absoluta al exterior, tienen una decoración más bien tradicional. Los muebles de sala de estilo Chesterfield, en tela beige, están decorados con cojines Fornasetti y dos butacas pony de Charles y Ray Eames de piel natural. Ambos ambientes tienen salida a un balcón de piso de cemento y barandales de vidrio, que conservan la premisa de desnudez, ideal para echar un vistazo a la piscina y el comedor exterior.

A lo largo de la estructura, hay varías áreas con tragaluces que potencian la claridad interior.  Para la tarde, cuando el sol pega más fuerte, se activa un sistema de cortinas para evitar que la casa se caliente demasiado.
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En la cocina, la sencillez de la mueblería y accesorios es la consigna. Las paredes blancas armonizan con los tonos grises del piso de porcelanato en gran formato. Resalta la estética de los muebles termolaminados en color blanco, el closet de hornos y los muebles bajos de chapa de madera en tono claro y el mesón de cuarzo gris. Una bella lámpara en forma de ramillete cae sobre la mesa de vidrio. Detrás, unas ventanas estilo campestre resaltan con el fondo de unas persianas exteriores de madera.

En el dormitorio máster, la luz natural se magnifica con el blanco total de las paredes. La vista se aprovecha con un gran ventanal piso- techo y una pequeña terraza con cubierta de madera en la fachada exterior.

El diseño de los otros cuartos es personalizado. Para el hijo adolescente se pensó en una habitación con terraza privada y para el menor una con altillo, a manera de salón de juguetes para mantener el orden en la zona principal.

Una de las particularidades escondidas del área familiar es el sistema de ductos conectados a la zona de lavado en la parte baja, para lanzar la ropa sucia. Un detalle ingenioso y muy útil.

El diseño interior estuvo a cargo de Studioadd, especializado en arquitectura interior y decoración, de la misma empresa constructora.

Exteriores, una combinación
de naturaleza y diseño

Las sorpresas no acaban. Abajo de la sala y el comedor, se encuentra un espectacular basement con un salón de juegos. Colinda con una sala exterior que tiene una de los accesorios decorativos más imponentes de la estructura, una chimenea hecha en hormigón visto, con un endueladado de tablas de monte. Una pieza ideal para enfrentar las frías noches de Puembo junto a la familia y los amigos.
En esta misma zona, se encuentran los baños y las duchas que acompañan a la piscina y el jacuzzi, que coinciden en su concepto: un ‘sinfin’ hacia la vista poderosa del cañón. Su plus es la luz y el calor del sol, que persisten desde el medio día hasta las 6:30 p.m. 

En el comedor exterior impera un aire calmo. Sobre la pérgola crece una enredadera que bajo el sol del Valle dibuja una relajante sombra sobre el piso, la mesa de mármol y las sillas de comedor empotradas. A un lado, el horno de pan y la parrilla completan su funcionalidad y romanticismo.

Bajando unas gradas, en las que crece una planta rastrera llamada quinceañera, se encuentra una gran área verde, que forma parte de los 1500 metros de jardín que rodean a la casa y que le dan ese aire vital insuperable.

Un sistema de riego automático se encarga de mantener a las plantas siempre verdes y en crecimiento. 
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Por: Gabriela Valenzuela. Fotos: Soledad Rosales y sebastián crespo